¿Aborto sí? ¿Aborto no?, un aburrido debate

Pido disculpas de antemano si alguien se ofende al leer estas líneas. Os aseguro que no buscan crear polémica, sino simplemente sembrar la duda y ver las cosas desde otra perspectiva. Intentar pensarlas más profundamente de lo habitual…o simplemente intentar pensarlas distinto.

El debate sobre la ética o la no ética del aborto es absolutamente aburrido y estéril. Vaya por delante que la dimensión ética del aborto no es el objetivo de esta guía, pues muchos libros y mucha información hay sobre este hecho y no creo que pudiera añadir nada más. Nada más a parte que, desde mi punto de vista es un debate largo…y estéril. Nos lleva a posiciones enconadas e irreconciliables que esgrimen argumentos que ninguna de los contrarios aceptará. Más que debate se diría que es un diálogo de sordos en el que cada parte piensa que, por gritar más, la otra, que está sorda, le oirá.

¿Debate? Y vuelvo a preguntar: ¿Debate? El sentido de este diálogo de sordos y a su vez ensordecedor es  ganar la batalla de lo político. Es decir: se buscan razones en lo moral para crear un marco legal a favor o en contra del aborto. Y esa legalidad será la que afectará directamente la vida de cada mujer que se halle ante esa decisión.

Francamente han pasado años y me sorprende que sigamos enfrentados y perdiendo el tiempo en algo que da tan pocos frutos. Se debate para imponer al otro nuestra opinión, que juzgamos basada en leyes morales supuestamente universales. No estamos ante un diálogo para comprender al otro y mirar de llegar a un punto en común. Las posiciones son irreconciliables porque ambas parten de principios, de cosmologías, de visiones de la mujer totalmente opuestas. En algo me recuerda al debate sobre la existencia de Dios: nadie va a convencer a otra persona sobre la existencia de Dios con argumentos. Va más allá. O más adentro. La decisión es de principios y surge dentro de todo un marco de creencias y de sensibilidad.

¿Cuáles son esos principios? Muy, muy resumidamente:

Las posiciones en contra del aborto básicamente consideran vida humana desde el mismo momento de la fecundación. A partir de ahí hablarán de los derechos del niño no nacido y del asesinato de millones de inocentes. También hablarán del síndrome post aborto.

Las posiciones a favor del aborto se centrarán en la madre y su derecho a decidir sobre su propia vida y su propio cuerpo, negando que haya vida humana que se pueda llamar como tal hasta el nacimiento. Tales posiciones niegan todo síndrome post-aborto, o trauma y no hablan de ningún tipo de secuela emocional de dicho proceso.

Y ambas buscan a la todopoderosa ciencia para que les confirme en sus principios. ¿Acaso puede la ciencia responder cuándo empieza la vida humana? ¿No es acaso esto una pregunta más bien filosófica?. Lamentablemente, o por suerte, la ciencia no tiene todas las respuestas…y ni siquiera las más importantes.

Y así pasan los años y los siglos en un debate que en el fondo no pretende convencer a nadie sino imponer un punto de vista sobre el otro. Y así pasan los siglos y resulta que siempre hubo mujeres que abortaron: el mismo hecho de abortar forma parte de la historia no contada de la mujer desde los inicios de los tiempos. Han llegado a mi relatos de abuelas que pasaron por este proceso y se diría que desde que hay mujer esta ha tomado la decisión de interrumpir voluntariamente su embarazo. También recuerda esto el debate sobre el llamado el oficio más viejo del mundo (y toda su dimensión legal).

Y yo pregunto: ¿no sería más interesante escuchar esos relatos de las mujeres? ¿Vuestros relatos? No sería mucho más útil analizar el proceso de abortar (véase “las etapas del viaje y el mapa de la isla) y ver qué implica en realidad y analizarlo como una toma de decisión difícil y sus posibles consecuencias? ¿Hay dolor? ¿Qué implica ese dolor? ¿Necesariamente arrepentimiento? ¿Y necesariamente tenemos que hablar de trauma? ¿Acaso duelo sea una palabra más certera? Y si hablamos de dolor…vamos a permitirnos sentirlo, transitarlo…más allá de la culpa, que también puede resultar estéril y sin que eso ponga en cuestión nuestro principios a favor del aborto? ¿Por qué no ha habido más debate sobre estos temas? Estas páginas pretenden abrir esa brecha. Me acompañas? Sin miedo a sentir. Sin miedo a sentirnos.

Un saludo, de korazón a korazón

Eva Puig

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