Aborto, esa Palabreja…

Aborto. Cierra los ojos…Normalmente cuando alguien pronuncia esta palabra suceden muchas cosas. Pocas veces una palabra provoca tantas emociones y tanto debate.

Si la palabra aborto fuera una isla estaría rodeada por un mar embravecido, rodeada de olas furiosas y fuertes vientos que serían el equivalente al apasionado debate, nunca resuelto, sobre su dimensión ética. Pero ese oleaje escondería una profundidad abismal. Aborto es también esa isla rodeada de un mar de silencio. Pero un silencio atronador, a su vez. Un silencio lleno de historias, lleno de miradas que se desvían a otro lado. De recuerdos íntimos y secretos de familia nunca confesados. Un mar de miedo y de desolación. Si la palabra aborto fuera una isla…

Después de haber hablado con muchas mujeres, me queda la sensación de que en la propia cartografía personal, muchas se encontraron un día frente a frente con esa isla. Y muchas fueron las que naufragaron en ella. Pero el tiempo que navegaron por esas aguas queda guardado en algún lugar del subconsciente, del olvido o del “ya pasó”. Pocas aprendieron a bucear por esas aguas, con conocimiento y amor. Infinito amor. Se pasa de largo intentando hacer como que no fue nada. Pocos fenómenos han sido menos estudiados, hablados y comprendidos.

Esa palabreja…aborto. Ab- privación, ortus, nacimiento. Abortar implica en español una interrupción del nacimiento. Se designa en nuestro idioma, tanto para las interrupciones voluntarias como las involuntarias, del embarazo. No así en otras lenguas más precisas, como el inglés, donde “abortion” indica la pérdida voluntaria y “misscarriage” la involutaria.  Aborto, en el lenguaje popular también designa algo feo, malogrado. En términos médicos se habla de IVE (interrupción voluntaria del embarazo). Pero pocas personas saben a qué realidad apuntan esas siglas. Haced una simple prueba: decidle a alguien, yo practiqué un IVE y casi seguro que te preguntan, inmediatamente, qué es eso. Y al contrario, decidle a alguien, “yo aborté” y veréis que nadie os cuestiona nada. Observad sus reacciones, atentamente, de forma neutral.

Posibles reacciones:

Silencio.No sé sabe qué decir.

Confesión. Se abre un segundo de complicidad: yo también. Y esas simples palabras pueden dar pie a una conversación, que puede ir por los caminos más distintos dependiendo de cómo se haya vivido el proceso de abortar.

Escándalo. Juicio. Entramos en el campo de batalla de lo ético. O será de la moral, acusadora. Entramos en el debate sobre los derechos de la madre, sobre los derechos del futuro bebé.

Abortar es también una palabra que va unida a dos conceptos muy complejos: muerte y maternidad. La muerte, por tabú. La maternidad por idealización.

No sabemos muy bien qué sea la muerte, ni dónde empieza la vida. En ese misterioso escenario que es el útero de la mujer que decide abortar, se dan la mano la fragilidad de la vida y la desconocida muerte.  Estamos andando por un campo minado, de palabras que se nos escapan.

Y maternidad. Abortar nos confronta con la maternidad de una manera radical. De raíz. Palabra también compleja, llena de idealismos, esperanza y a menudo también mucho miedo y espejismos. La maternidad parece la coronación y la floración de la naturaleza de la mujer. Mujer como ser-madre. Eva como fuente de vida. Decidir abortar nos va a confrontar con el mito social, con todo un subconsciente colectivo que trabaja en nuestras profundidades generación tras generación.

Abortar tiene que ver también con la toma de decisiones. Nos confronta directamente con nuestra voluntad y sus límites. Una toma de decisiones que analizaremos en otros artículos y que es mucho más compleja y difícil de lo que viene siendo el debate ético sobre el aborto.

Y finalmente, el proceso de abortar es un proceso de pérdida. Y a menudo toda pérdida se asocia a un dolor. Recorrer el camino del duelo es tarea árdua, sobre todo si no se identifica qué lloramos, por qué lloramos y…lo que es peor, ni siquiera nos permitimos llorar.

Sí, abortar…esa palabreja. Esa isla sobre la que nos queda todo por decir y mostrar.

Cuál es tu relación con ella? Al pronunciarla qué reacciones encuentras? Y…más allá de eso habías pensado alguna vez cómo se comunican esas realidades: aborto, maternidad, muerte, duelo?

Un saludo, de korazón a korazón

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Eva Puig

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