Diferencias entre un aborto de primer trimestre y otro de gestaciones avanzadas

Ya sabemos que este mundo del aborto voluntario no solo es extremadamente complejo sino que socialmente se tiende a simplificarlo, a verlo con las gafas del blanco y del negro. Se generaliza y al generalizar se falsifica de raíz. Cuando la realidad es compleja requiere de un sentir empático y de un lenguaje afinado que sea capaz de ver matices y de ir a lo concreto. Porque sí, porque los matices cuentan y mucho. Casi diría que lo son todo en los abortos voluntarios. Hoy me gustaría entrar un poco más, y que me acompañaras, en el universo de la IVE (interrupción voluntaria del embarazo) para ver, en concreto, y matizar qué tienen en común y qué tienen de diferente aquellos abortos que tienen lugar durante los primeros tres meses de aquellos que suceden en gestaciones avanzadas.

La tendencia social es a considerar o ver bajo unas mismas gafas estas dos situaciones, bajo la etiqueta que nada explica de “abortos voluntarios”. Pero no es lo mismo interrumpir una gestación en un primer trimestre que en un segundo o un tercero. Evidentemente, ambos casos tienen en común el hecho de ser interrupciones voluntarias del embarazo, es decir, comparten el proceso (ya descrito en otros artículos) de la IVE y ambos caen, debido a su voluntariedad, en el ámbito del estigma social y del tabú (incluso en sociedades donde es reconocido legalmente). La mujer que pasa por ellos se encontrará viviendo un calvario en la más completa soledad y desinformación, sin referentes ni apoyos que la ayuden a entender qué le sucede y cómo transitar esta situación.

Pero vamos a las diferencias.

Empezaré por los abortos en gestaciones avanzadas.En ellos aquello importante a destacar son los motivos que llevan la interrupción del embarazo, el vínculo y luego la IVE médica.

  1. Los motivos: suelen ser gestaciones avanzadas porque son gestaciones buscadas, deseadas. Desde el minuto cero ese ser gestado es deseado y sentido como un hijo.Los motivos que llevan a interrumpir este tipo de gestaciones suelen estar relacionados precisamente porque ese hijo viene con alguna enfermedad o problema que hace prever una vida poco viable al nacer o una vida con muchas dificultades. Se decide interrumpir la gestación, con todo el dolor del mundo, para, en último término, evitar sufrimiento a ese hijo y, también , a toda la familia. En el proceso de duelo posterior, no exento de culpa. habrá que rescatar ese motivo, habrá que acompañar a esta familia a ver el amor que subyace debajo de ese “evitar una vida de sufrimiento”.
  2. El vínculo. En  otro artículo ya hablaré de la diferencias claves entre el vínculo y el estatuto (de persona o no) que le damos a ese ser que se está gestando. Pero aquí lo importante es darnos cuenta que en estos casos, al ser gestaciones deseadas, el vínculo que se establece desde el minuto cero es de maternidad o paternidad. La pareja ya siente a ese ser como un hijo o una hija, ya se sienten padres o madres. Este vínculo va a ponerse en cuestión (y eso es así) a la hora de realizar la IVE médica. Se procederá a negarlo porque es imposible hacer “algo así a un hijo”. Aquí, más que nunca, los matices son importantes. Precisamente, se decide interrumpir la gestación porque existe ese amor que no quiere una vida, corta o larga, así para nadie, y menos para un hijo. Y precisamente se tiene derecho a llorar porque se ha tenido que tomar una de las decisiones más difíciles que unos padres deban tomar en una vida. Pareciera que para llegar a la IVE, se tuviera que negar todo lo que llevó a ella (ese amor precisamente).
  3. La IVE médica: si es una segunda o tercera gestación estamos ya ante una labor de parto. El procedimiento médico es mucho más complejo que en los abortos del primer trimestre. Aquí, los protocolos en la mayoría de los casos, distan mucho de ser respetuosos con las mujeres que pasan por este trance. La información brilla por su ausencia, a la par que debería hacerse una investigación para averiguar cómo tratar estos casos, que en mucho se parecen a pérdidas gestacionales de segundo y tercer trimestre.

Con esto último diría que este tipo de aborto tiene mucho más en común con estas pérdidas gestacionales que incluso con abortos del primer trimestre. Les une el sentir y en parte los procedimientos, aunque les distancia la voluntariedad (que provoca, no en pocos casos, que la mujeres que viven este drama se sientan desautorizadas a hablar, cuando de hecho, precisamente porque tuvieron que vivirlo, deberían darse y deberíamos darles, como sociedad, ese permiso)

Abortos del primer trimestre: aquí nos encontramos en otro escenario totalmente distinto a los abortos de segundo y tercero. Y los matices hacen que, a veces, las mujeres que los viven tampoco se sientan identificadas con los casos descritos anteriormente, y se sientan desautorizadas a hablar (pareciera que los abortos de gestaciones más avanzadas esten “más justificados “ que los suyos).

  1. Los motivos: aquí los motivos nada tienen que ver con el estado del embrión sino que tienen que ver más con las circunstancias vitales y emocionales de la mujer. Y esas circunstancias, abarcan todo tipo de circunstancias imaginables (de nuevo, el imaginario social solo contempla o justifica un par o tres, como dificultades económicas, abusos,…etc…). Múltiples suelen ser los motivos que llevan a una mujer a tomar esa decisión. Cabe estar en sus zapatos, respirar su aire vital, ver al vida con sus ojos para poder entender qué la llevó a esa encrucijada, en la que, vale la pena recordar, nunca pensó que se encontraría.
  2. El vínculo: aquí, más que de vínculo (que también podemos hablar de él) cabe hablar de pérdida. En gestaciones de segundo trimestre queda claro que se llora en esencia la ruptra de ese vínculo de amor, en las de primer trimestre, y en un acompañamiento respetuoso, cabrá ayudar a esa mujer a definir lo qué perdió, cuál es su pérdida y qué llora. Nadie se lo puede decir desde fuera, es ella la que tendrá, según sus creencias y sentir que definir su pérdida y qué le duele. Habrá quién dirá que siente que perdió un hijo, habrá quien dirá que siente que perdió que renunció a todo un futuro, a una maternidad que, en esos momentos, era real. Y más pérdidas, que ahora no trataré, pueden ser definidas por el camino.
  3. La IVE médica: en estos casos, el procedimiento es mucho más sencillo que en los abortos de gestaciones avanzadas. Más sencillo que no significa que menos traumático. Lo traumático, lo que impacta es la manera de vivirlo, por parte de la mujer (teniendo en cuenta muchos factores de sufrimiento: creencias, entorno, circunstancias, carácter…)y también cómo se lleva a cabo por parte de los profesionales (que a menudo, falta de tacto y humanidad…aunque no en todos los casos, obviamente). Los dos caminos que se le abren a la mujer, aborto farmacológico o quirúrgico, tienen sus luces y sus sombras , y de ellos, de nuevo ya hablaré en otro post.

He escrito este artículo para hacerte ver las diferencias entre estos dos abortos, porque son importantes. Porque son casi universos distintos bajo una misma etiqueta, y la manera de tratarlos y acompañarlos es distinta en ambos casos. También cabe decir que son universos que rara vez se comunican, porque las mujeres que interrumpen una gestación en un primer trimestre pueden sentirse desautorizadas a hablar ante otra de segundo trimestre, aunque esta la escuchara, hay una parte de la experiencia que no es refleja, los matices, si no se tienen en cuenta, crearan un abismo de silencio. Cabe liberarnos de la culpa y aprender a bucear en este océano del aborto voluntario sin gafas algunas, sin prejuicios, para poder dar cabida a todas sus realidades. Sólo así podremos ir deconstruyendo el estigma y sanando, profundamente, como sociedad y como mujeres.

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