El aborto o interrupción voluntaria del embarazo no es casi nunca (me reservo el casi porque siempre hay excepciones) un hecho menor en la vida de una mujer. En la mayoría de los casos supone un punto y a parte. Un paréntesis donde lo que queda dentro del paréntesis es la propia vida de esa mujer. Unos puntos suspensivos tras los cuales sólo hay silencio y abismo. Casi siempre, un aborto va a ser un punto de partida, un nuevo comienzo para reflexionar sobre un montón de cosas, entre ellas, y no menor, la maternidad.

Esto ha hecho Diana López Varela en su libro recientemente publicado “maternofobia”, utilizar el aborto como punto de partida para reflexionar sobre la maternidad, pero no una maternidad en general, sino esa que la apeló en los días más difíciles de su vida. La maternidad actual, tan llena de contradicciones y de abismos, de tabús, de buenas y malas madres, o de madres cuquis, como las llama la autora. Para reflexionar sobre qué es ser hoy en día madre, cuál es el panorama de la maternidad en España y por qué la generación de hoy le tenemos “fobia”, por qué la hemos pospuesto tanto, y las consecuencias de haberlo hecho. Si alguien piensa que el aborto es algo simple le invito  a la lectura del libro porque seguro que le va provocará reflexiones interesantes.

Diana habla en primera persona de su interrupción voluntaria del embarazo. Y sólo por eso, vale la pena escucharla, porque somos pocas las que hacemos esto, pero en la medida en que compartamos nuestra historia iremos viendo que no es una historia personal, sino colectiva. Cada mujer que comparte hace la ola del “me too” del aborto voluntario más grande. Un día seremos un tsunami. Diana parte de su historia personal, íntima y reciente, y en ese sentido el libro es un ejercicio de exorcismo literario : un libro que pretende sacar afuera y compartir los fantasmas y las infinitas preguntas que el aborto suscitó en su autora.  De ese relato íntimo se derivan muchas cosas que yo ya he ido comentando en este blog:

  1. La decisión de aborto resulta una decisión difícil que supone un dolor del que nunca se habla, un dolor teñido de una ambivalencia profunda: se teme ser madre pero a la vez se quiere o no se sabe si se quiere. Porque el aborto y la maternidad  (hablar de lo uno es hablar de lo otro) son profundamente ambivalentes, despiertan sentimientos encontrados y contradictorios, más allá del discurso oficial que nada tiene que ver con la realidad.
  2. La perplejidad. Abortar siempre sucede a otras, y cuando tu te encuentras protagonista de tu propia IVE todo coge como una pátina de irrealidad porque “eso sólo les sucede a las otras, a las chicas jóvenes, a las irresponsables que no se cuidan…”. La primera sensación es la de quedarnos profundamente perplejas (te invito a que leas mi artículo que se titula precisamente así: perplejas)
  3. Lo que yo vengo a llamar los “mitos del aborto”, apuntados en el punto anterior. Esos mitos según los cuales solo abortan muchachas jóvenes e imprudentes, cuando, en realidad abortan mujeres de todo tipo, no madres y madres, por mil razones y mil motivos..y los embarazos inesperados son más frecuentes de lo que pensamos y tienen también su explicación . El mito de que abortar no duele, el mito de que se olvida rápido o de que supone un trauma para toda la vida…y tantos y tantos otras mentiras que nunca son cuestionadas.
  4. Las terribles dificultades médicas por las que pasa una mujer que tomó la decisión de interrumpir su embarazo en un país donde es legal y un derecho. La violencia obstétrica ejercida desde las instituciones en forma de desinformación, información sesgada, protocolos absurdos, y comentarios muchas veces desafortunados por parte de los profesionales que nos atienden en uno de los momentos más vulnerables de nuestras vidas.
  5. La vulnerabilidad de la mujer que se somete a una IVE, hoy y siempre.
  6. Las presiones sociales, que de forma no explícita exaltan la maternidad y condenan a la mujer que un día renunció a ser madre con un aborto voluntario. Porque nos persigue el estigma, y cuanto más callemos más lo hará.
  7. El encuentro con el tabú. Diana nos habla de su sorpresa: no encontró literatura sobre el tema, se reivindica mucho el aborto pero nadie habla en primera persona de él, de cómo lo vivió y de cómo se sintió. Diana se encontró con ese muro de silencio que es aterrador y que bien conocemos todas las que un día navegamos por estas aguas inciertas del aborto voluntario. El último tabú, la última frontera.

Y de todo eso hace punto de partida para reflexionar política e históricamente sobre la maternidad. Es ahí donde el aborto no deja a ninguna mujer indiferente, pues siempre pone infinitas preguntas sobre la propia mesa existencial: no sólo sobre la maternidad, sino sobre nuestro proyecto vital, las creencias, los valores y un sin fin de cuestiones más que va a llevar su tiempo tratarlas y responderlas,

Diana relata cómo el aborto la hizo crecer de golpe. No es la primera vez que escucho esto. A menudo en consulta se habla de cómo muchas mujeres sintieron que maduraron en unos pocos días, como si “la vida las hubiera tocado por primera vez”.  Se despierta también un miedo profundo, ancestral…difícil de definir pero que a la vez nos atenaza por todas partes: miedo a ser madre, miedo a no serlo, miedo a ser estigmatizada, miedo a la soledad más absoluta que es la de no ser comprendida…pero ese miedo, como bien relata valientemente esta autora, se vence cuando “callar ya no es opción”.

Me produce una sonrisa cómplice escuchar esta voz, porque veo que el aborto a medida que es escrito, descrito y contado, a medida que nos lo contemos a nosotras mismas y a las generaciones que vendrán, tiene el rostro y la inquietud de quién lo vivió y lo relató. Diana es periodista y el aborto es punto de partida para bucear en la maternidad actual y ver el panorama y explicarlo. A mi, como filósofa, el aborto me llevó a preguntarme por qué duele abortar, y todo mi trabajo va dirigido a responder esa pregunta troncal que, como un árbol, se ramifica en infinitas preguntas más. Me he dedicado a responderlas y a acompañar también a gestionar ese dolor (un tabú más dentro del Tabú en mayúsculas de la IVE)

Querida lectora, te invito a que leas el libro de Diana Lopez Varela, porque si has pasado por un aborto voluntario, seguro que encontrarás palabras y situaciones con las que te sentirás identificada, y por lo tanto, romperás esa sensación de “ser la única en el mundo a quien le pasa esto”, y si no lo has vivido te abrirá los ojos ante un silencio que nadie escucha pero que está lleno de voces. Y seguro, seguro, que te hará reflexionar.

Gracias Diana, por la generosidad de compartirte desde tu vulnerabilidad y de hacer con ella un punto de partida para abrir nuevos horizontes de pensamiento. Gracias.

Recibe Las Cartas de esperanza tras un aborto voluntario

Recibe Las Cartas de esperanza tras un aborto voluntario