El Camino

...de regreso a ti misma.
In my end is my beginning, in my beginning is my end.
TS Eliot
Te dirán que un aborto nunca se supera. No es verdad.
Te dirán que lo olvides. Tampoco podrás.

A menudo, después de un aborto, quedas atrapada en un limbo donde es imposible olvidar pero recordar implica demasiado sufrimiento, que, además, vives en silencio.

Existe otro Camino. Te lo aseguro porque sé lo que es y yo también lo viví.

Hay un camino de regreso a ti misma, de vuelta al hogar, un camino que implica un proceso de duelo que supone una transformación personal.

Al final del camino…

Te habrás reconciliado con tu pasado.
Podrás hablar de tu aborto sin que te tiemble la voz ni sentir vergüenza.
Hallarás esa paz que nunca pensaste que podrías recuperar.
Ganarás en confianza y autoestima. Podrás volver a mirarte al espejo y sonreir.
Volverás a mirar al futuro con alegría y esperanza.
Podrás ayudar a otras mujeres, porque cada mujer que sana esta herida es luz para las que aún andan a tientas y perdieron su propio camino.

El camino del duelo como superación del dolor tras un aborto voluntario.

Etapas del Camino

 

El camino del duelo tras un aborto voluntario pasa por una serie de etapas para integrarlo en tu vida.

Te acompaño en sesiones individuales a lo largo de los siguientes tramos:

Construyendo el relato
Cuéntame
¿Qué sucedió?
¿Quién?  ¿Cuándo?
Un vínculo que nunca se rompe
Reconociendo el vínculo.
Abriendo la caja de pandora de las emociones silenciadas
Aislamiento, culpa, rabia, miedo, vergüenza.
La noche oscura del alma. De profundis.
Reencontrando el amor.
Sobre el sufrimiento.
Sobre la aceptación y el perdón.
Liberándote.
0
Despedidas
De tu hijo.
De la persona que fuiste.
De esa maternidad en concreto.
Del futuro que nunca será.
Sanando el árbol familiar.
Revisitando
La madre.
La maternidad.
El maternaje.
Luces y sombras.
Mírate al espejo con amor
¿Quién eres?
¿Qué quieres?
Mirando hacia el futuro
Construyendo desde el presente: esperanzas y nuevos caminos.
Para mujeres que han pasado por un proceso de aborto inducido recientemente o hace años y para las cuales supuso un dolor que nunca pudieron sanar.

No siempre una IVE produce dolor, pero en muchos casos sí, y dependerá de cómo se haya vivido; es un proceso mucho más complejo de lo que nos cuentan.

Ella también hizo El Camino

Hoy, por fin, gracias a Eva, me siento libre, completa, feliz, y agradecida. Segura de mi misma, de quién soy y de las decisiones que tomo. Hoy he dejado de culparme, de llorar y de sentir vergüenza al mirarme al espejo, hoy vuelvo a ser yo.

Llegué perdida, con un sentimiento de profundo vacío y soledad, sentía que nadie era capaz de entender lo que estaba viviendo, que nadie nunca podría entenderlo porque ni yo misma era capaz tampoco de expresar todo lo que mi corazón sentía en ese momento; sabía que era algo difícil de explicar y más aún de comprender para aquellas personas que no lo habían vivido.

Estaba paralizada y bloqueada.

Tuve suerte, porque una persona que me adoraba se encontró con proyecto kora por la red, y me lo presentó. No me hizo falta nada más que leer su historia para convencerme de que Eva podría ayudarme .Des del primer día que la conocí algo cambió en mí, nació la esperanza, la ilusión y la fuerza que necesitaba para sobreponerme a toda aquella situación. Ella lo había vivido, y sabía perfectamente de lo que le estaba hablando en cada momento, me entendía, lo comprendía; no iba a juzgarme. Tras todos y cada uno de nuestros encuentros me sorprendía saliendo de allí con una sonrisa. Sus conocimientos técnicos y su experiencia fueron una combinación perfecta para mí. Hoy, no tengo más que palabras de agradecimiento, hoy vuelvo a ser yo..

Aurora

Me llamo Eva Puig y hace unos años interrumpí voluntariamente mi embarazo (IVE). Es decir, aborté.

Empezar esta presentación así no es fácil. Puedo hacerlo porque vengo de un largo camino, de un largo viaje que se inició hace algunos años cuando viví esta experiencia.

Sé lo que es el silencio, no contárselo a nadie, el miedo al “qué dirán”…yo también pasé por todo esto. Pero creo que necesitamos hablar de esta experiencia y de cómo puede transformarnos.

Hablar desde la serenidad y el amor y no desde la culpa y la vergüenza, desde la cicatriz y no desde la herida.

Como escribí en un poema, vengo de un largo silencio, no sólo mío, sino del linaje de las mujeres, pues el aborto forma parte de la historia no contada de la mujer desde el inicio de los tiempos.

¿Caminamos Juntas?

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