Parecería que responder a esta pregunta es algo muy fácil. Parecería que todos podemos dar respuesta a esta cuestión obvia. Pero como buena filósofa me gusta plantearme preguntas obvias, porque al volver a hacérnoslas nos damos cuenta de que no era tan sencillo responderlas y se nos puede abrir un mundo ante los ojos.

¿Qué es un aborto voluntario?

Por lo general, en el imaginario popular existe una visión sumamente simplificada y superficial de lo que es un aborto inducido.

Superficial porque no tomamos en cuenta la magnitud de la decisión de interrumpir un embarazo y de todos los factores que en ella intervienen (más allá de lo ético) y simplificada porque se suele reducir el aborto al acto de interrumpir médicamente el  embarazo. Parecería que es una decisión tomada por una mente racional en abstracto (desligada de sus circunstancias y entorno) que evalúa una situación (que ya tiene clara a priori) para luego ejecutarla. El aborto se termina pues con la intervención médica.

Nada más lejos de la realidad, esa que cuando viene a visitarnos somos incapaces de reconocer porque la habíamos imaginado totalmente distinta.

La realidad es que el aborto voluntario es un proceso (idea 1) sumamente complejo (idea 2).

Como proceso tiene sus etapas: toma de decisión, Ive médica y duelo gestacional

Y añado sumamente complejo porque existen en él muchas variables que determinarán nuestra manera de vivirlo:

  1. En primer lugar la mujer que aborta no es una mente racional incorpórea que decide, sino una persona con un género en concreto que está compuesta por un cuerpo vulnerable ( y a menudo vulnerado), que siente múltiples emociones y que tiene pensamientos que pueden ser contradictorios. Además, la mujer que aborta tiene también un carácter propio, una manera de afrontar sus vivencias, y una historia personal, esto es, un pasado que la condiciona en su momento actual. Todos estos factores influyen de forma determinante en la manera en que es vivida la IVE por cada quién.
  2. En segundo lugar las circunstancias que llevan a una mujer a tomar la decisión de interrumpir un embarazo, las razones por las que aborta, también resultarán determinantes a la hora de vivir el posterior duelo
  3. En tercer lugar el entorno más cercano. ¿Cómo es aceptado o culpabilizado el aborto en la familia?¿ Y si es aceptado, puede realmente entender el dolor que causa?¿ Cómo sostener ese dolor?
  4. En último lugar el entorno social: ¿es legal la IVE en la sociedad de la mujer que aborta? ¿Y cómo es percibido cultural e históricamente por el entorno más amplio? Porque puede ser legal, pero puede muy bien ser que una parte de la sociedad lo rechace y fácilmente lo condene.

Te dejo aquí un esquema en el que queda resumida mi visión del aborto voluntario en tanto que proceso complejo:

Y en lo referente a las etapas, simplemente voy a verlas un poco por encima, pues el objetivo de este artículo es darte una introducción a una nueva manera de ver y entender el aborto voluntario.

  1. La toma de decisiones: no es una elección más en la vida de una mujer, sino que seguramente será una de las decisiones más difíciles que deberá afrontar a lo largo de su existencia. Esta decisión tiene también unas características propias: implica a la mujer en su totalidad, tiene un fuerte componente ético y legal, es irreversible, limitada en el tiempo ( hay que tomarla en muy pocos días), el cuerpo de la mujer es un cuerpo embarazado (con la realidad hormonal que eso significa),  existen otras partes implicadas (la decisión no sólo la afecta a ella) y existe muy poca información en general sobre las posibles consecuencias.
  2. La IVE médica: una vez se ha tomado la decisión de abortar deberán ser tomadas muchas otras decisiones que añadirán incertidumbre y estrés a una situación de por sí muy angustiante. Lo primero a tener en cuenta es si la IVE es legal en el país o no, y si es legal si hacerla farmacológica o quirúrgicamente. Y si es quirúrgica en qué centro, con anestesia local o general. En esta etapa también será básico cómo es informada la mujer y qué trato recibe por parte de los profesionales de la salud.
  3. Duelo gestacional:

La visión popular también suele errar aquí: hay quien niega que el aborto tenga consecuencia alguna, y hay quien habla directamente de trauma postaborto (situándolo en el marco de lo patológico y lo traumático).  

Yo hablo de duelo gestacional.

Lo primero que hay que entender es por qué hay dolor en el aborto voluntario. Y hay dolor debido a la complejidad del proceso (a todas las variables que intervienen) y debido a la manera en cómo se ha vivido cada una de las etapas previas.

También tendremos que entender, que dentro de los duelos y de los duelos gestacionales, el duelo por aborto voluntario tiene unas características propias y un alto riesgo de volverse un duelo postergado  o patológico.

Aquí sólo añadiré que es un duelo silenciado, tabú, que hace que la mujer viva lo que le está sucediendo en el más puro aislamiento. Ese aislamiento es una de las barreras más importantes a la hora de elaborar un duelo sano. Por otro lado es un duelo altamente culpabilizante y que genera mucha confusión en la mujer que lo vive, y para el cuál hay muy poca información y pocos profesionales capaces de atenderlo.

Pero en la medida que cada mujer que abortó pueda entender y nombrar lo que le sucede, pueda normalizar su dolor (entender que es normal, que no se está volviendo loca, y que duelen muchas cosas después del aborto, que dolor no significa necesariamente arrepentimiento), en la medida en que encuentre información, herramientas y apoyo (tanto en su entorno cercano como profesional) podrá ir transitando su situación y podrá integrar lo vivido en su experiencia, recordándolo con paz y amor. La mujer que ha abortado deberá hacer su trabajo (de duelo) pero como sociedad creo firmemente que nosotros debemos también hacer el nuestro.

¿Me dejas que te acompañe?

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